Papá y mamá

Aumentan los divorcios tras el nido vacío.

 

-Bueno… Pos yá tá. Ya marchó el neñu. El últimu que nos quedaba.

-Sí. Cerró la puerta y nun volvió. Como Jesucristo, pero con Erasmus. 

-¿Y ahora qué facemos, Tino?

-Vivir, Marifé. ¡Vivir!

-Escucha…

-¿Qué ye, ho? Nun oigo na.

-Claro, la casa ta en silencio por primera vez en 28 años.

-¿Daste cuenta? Llevamos una hora sin hablar y nun pasó nada grave.

-Nadie pidió dinero, nadie vomitó y nadie suspendió matemátiques.

-Tamos solos, cielo. Y juntos.

-Eso ye lo peor.

-¿Qué, ho?

-¡Ay, Tino, nun sé qué facer contigo sin guajes pel medio!

-¿Por?

-Llevamos trenta años xuntos y nun sé nin qué música te gusta.

-Qué más da, somos matrimonio. 

-¿Y eso pa qué sirve?

-Pa reñir pol mando a distancia, creo. Anque ahora sin guajes…

-Tengo l’instintu de dar meriendes a coses que nun esisten.

-¿En serio?

-Te lo juro. Acabo de ofrece-y un bocadillo al microondas.

-Normal. Andamos despistaos. 

-Sí. Tantos años hablando solo de notas, cenas y lavadoras…

-¿Tu quiesme?

-Qué coses tienes, Tino.

-A veces siéntome como un mueble.

-Sí, vida, pero un mueble importante, al que tengo muncho cariño. 

-¿Tú te acuerdas de por qué nos enamoramos?

-Sí. Porque eras misteriosu, divertidu, y besábesme nel coche.

-¿Y la pasión, Mari? ¿Qué fue de…?

-El deseo morrió’l día que me gritaste: “¡coge el taper del guaje!”.

-Yá, eh. A partir d’ahí pasé de ser amante a colaborador logístico.

-Y la pareja convirtiose nuna empresa familiar sin sexo.

-¿Tu crees que tendríamos que divorcianos?

-Ahora mismo, Tinín, siéntome más cerca de la freidora que de ti.

-La freidora siempre tuvo ahí pa ti.

-¡Qué machista sigues siendo, carapijo!

-¿Perdona?

-La freidora taba ahí pa toos. Anque solo la usara yo.

-Yá, muyer, pero…

-Antes soñábamos tanto con esti momento. Acabar la crianza, quedanos solos…

-Sí, pero en mis sueños tu tabes más interesante.

-Y en los míos, tu no eras tan oveya. ¿Qué facemos, ho?

-O divorcianos, o intentar follar.

-Puf. Dicho así, dan ganes de divorciase.

-Pero igual lo segundo sal más barato, eh.

-¡Imbécil! Dame’l móvil, anda. ¡Voi llamar al guaje! A ver si necesita algo…